jueves, 1 de octubre de 2009

Enhorabuena

Hace dos años, me emocionaba dando la enhorabuena desde mi humilde rincón a Olvido García Valdés por este Premio Nacional. Hoy esa emoción se mezcla con otras sensaciones, todas parecidas, todas salidas de un lugar que tú, querídisimo poeta, afirmas que no existe pero que cada vez tengo más claro que llegaremos a conocer.
Después de tanta noticia triste en este año en el que maravillosos poetas nos han abandonado, es un placer poder darte la enhorabuena por el Premio Nacional de Poesía.
Gracias, Juan Carlos Mestre, por tu generosidad, por entregarte a la imaginación como único lenguaje, gracias por tu humildad y por tu poesía (y por ese ángel protector que me acompaña a todas partes).





LA CITRONETA AZUL

A Amancio Prada

En una citroneta azul
haciendo sonar el claxon de la luna

voy de regreso al pueblo donde mis amigos

salen cada noche a esperar los ovnis.


Sueñan en el cielo las estrellas

y las fugaces sombras de las niñas muertas

elevan en los prados sus cometas

con recados para los platillos voladores.


Todo esto se podría decir de otra manera

si allá tras las cortinas del espacio

existiera el silabario, el colibrí, la esfera

del vagabundo aerolito de los pájaros.


Yo no espero otra luz que la tristeza

de quien regresa a una escuela abandonada

donde aletean todavía en la pizarra

las mariposas blancas de la melancolía.


De La casa roja, Juan Carlos Mestre


Sólo conozco tus grabados y tu poesía, por eso te hablo como si te conociera. Mis más sinceras felicitaciones, querido poeta.