sábado, 26 de septiembre de 2009

Perdón

(Oswaldo Guayasamin)



"Me he mirado despacio
y no me encuentro
"

(De Si temierais morir, Vicente Gallego)



Perdón por no haber perdido la esperanza. Quizá mi torpeza resida en creer que el punto de apoyo del que hablaba Arquímedes es la imagen que de Roma devuelve un charco en medio del desierto salado. Perdón por soñar con las desapariciones. Tal vez escogí la ingenuidad de una nube de acuarelas porque me aterra la frialdad de los cordones de zapatos. Le pido perdón a la noche que no entendió por qué desgasté mi madrugada en coser el canto del grillo a mis párpados. Perdón también por las luciérnagas y la ración de bienvenidas. Es posible que haya inundado de equivocaciones mi presente sin más aspiración de futuro ni memoria de pasado que la palabra libélula. Perdón por aferrarme al ángel protector que me regaló un poeta entre palabras rojas. Probablemente confunda el lenguaje de las caracolas azules, ése que no cree en el límite de los significados, sí, es muy probable que haya confundido el idioma y la ley moral que me invita a llorar abiertamente por el destino de las flores de los cementerios, pero no me arrepiento. Perdón por mi condescendencia con las tumbas porque no son las culpables de la cruz. Perdón por abrazar la locura y sonreír a los paraguas. Perdón por el ropero lleno de palabras y por los cajones libres de recuerdos. No sé a quién estoy pidiendo perdón y pido perdón por eso, por no saber pronunciar un nombre a tiempo y perderme entre las líneas de un instante banal, siempre me ocurre que dibujo sombreros para no pintar la mirada y me precipito en los abismos por no saludar a los espejos. Perdón por estar reconociendo cuánto miedo tengo. Perdón, y ya termino, por creer que nunca me he ido y decir que estoy volviendo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Amanece



"
Amanece una hoja seca dentro del vaso de agua junto a tu ventana"

(Perígrafes, Alejandro Candela Rodríguez)



te observo

como quien presencia un milagro
al borde de la desaparición,
(conmoción en pálpito infinito)

no conoces lo imposible

tu imagen llama a la luz y me ciega,

se eleva
impávida tu sencilla existencia
y mientras, los límites del agua
te besan

ya te he descubierto: tú eres la belleza



(Si queréis, podéis leerme también aquí: El taller)