viernes, 17 de abril de 2009

La Casa Signorile

Ahí está la mansión, inmensa y desafiante en medio de la nada, protegida por el abrigo de la noche. Es verdad que es una maravilla , y aún más al lado de mi pequeño apartamento del centro de la ciudad...
Si me hubiesen dicho hace unas semanas que yo asaltaría la residencia de Agostino Caruso, habría muerto de la risa. Aunque, definitivamente, habría sido mejor muerte... Esto es un suicidio.

Pero desde que vi al maldito Zurdo hablando con el italiano no me lo puedo quitar de la cabeza, tengo que confirmar mis sospechas cuanto antes, especialmente ahora que no sé de Leonor desde aquel café... Si le ha ocurrido algo...

- Espera, tranquila. Dime qué quieres tomar. Después vendrán las preguntas.
- De momento nada... Es tarde para un café, gracias.
- Un café, entonces, encanto. ¿Has vuelto a recibir alguna carta desde la última que me diste?
- No, nada. Estoy muy preocupada, creo que se le acaba el tiempo.
- No deberías preocuparte demasiado, Leonor. Él está bien.
- ¿Le has encontrado entonces? ¿Dónde está? Debo verle...
- Siento mucho ser tan brusco, pero ¿no crees que si él quisiera ya os habríais visto?
- No lo entiendes... Corremos mucho peligro si nos descubren.
- Explícamelo entonces. Sospecho que no me has contado todo, y no podré ayudarte si no lo haces.
- No puedo... Te pondría en peligro a ti... No... a ti... es que...
- Aquí viene tu café.

¡Se van! Esta noche hay lucha en el club, es la noche más segura para entrar, si es que se le puede llamar seguridad a meterse en la boca del lobo, incluso aunque esté sedado y abatido... Espero que se hayan marchado todos a ese estúpido lugar o me puedo ir despidiendo de mi sombrero.
Basta de achantarse, entro, busco una confirmación, y salgo como alma que lleva el diablo. Un encargo, es un encargo, y Leonor...

La última ventana por comprobar, si ésta no está fácil, tendré que marcharme por donde he venido, no me conviene dejar... ¡vaya! está abierta, vamos allá.
Ni siquiera necesito hacer uso de la linterna, han dejado luces, supongo que para ahuyentar a fisgones como yo. Qué mala suerte entrar por la cocina, las estancia
s interesantes estarán al otro lado de la casa y aún no sé si me cruzaré con alguien. ¿Llevo la...? Sí, aquí está la pistola.
Tras husmear por la cocina, revolver todos los cajones del despacho dejándome la vista en letras minúsculas, tras tropezar con tres mesas y cuatro sillas, y romper un jarrón que me delatará irremediablemente, estás aquí... Después de tanta búsqueda y te tenía delante de las narices... y tan... tan hermosa como siempre...



Leonor... Leonor Caruso...

19 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Qué nivel Gloria.
Muy bueno.
Cada vez mejor.

Besos.

SOL dijo...

Bienvenida Leonor y bienvenida Gloria con su capacidad para dejarme con la boca abierta... era hora de volver a seguir con la historia intrigante ...
Que bueno que tengas esa capacidad para escribir tan bien !!!
Besos cielo, llenos de luz como siempre y cada dia!!!

Fero dijo...

No me atrevía a preguntar que era de la vida de Leonor; pero ya veo que está de vuelta.

Y no solo eso, sino que la historia viene envuelta en una calidad cada vez mayor y un misterio que intriga y satura.

perfecto. Me ha encantado leerte.

un abrazo.

elshowdefusa dijo...

Precisamente hoy me he acordado del Zurdo. El otro día me contaron una cosa mis padres, de un vecino al que llamaban sus amigos Cubano, al principio pensábamos que por su aspecto, después resultó que era por una camiseta de Cuba. La cuestión, que he pensado que haría de esa historia que me contaron un cuento. Y después he pensado: Cubano es un nombre de ésos que pega para historias como las de G., la del Zurdo. Y me encuentro con esto.
Tengo que decir que soy amante de los pequeños detalles... y que me encanta cuando en el diálogo ella dice que es tarde para un café y él pide el café.

Un beso, preciosa.

Marcelo dijo...

Qué decían las primeras 42 cartas?
Qué ocurrió en el almacén luego de la golpiza?
Por qué signore Agostino persigue al Zurdo?
Por qué Leonor no le dijo al Detective que es la mujer de Agostino?
Dónde está el Zurdo?
Donde está Leonor?
Podrá salir ileso el detective de la mansión?
Quizás algunos de estos interrogantes nos sean revelados en la próxima entrega...no se la pierda!
(yo, seguro que no)

Fogel dijo...

Gloria, espero con ansias saber qué sucude con nuestro detective amigo y la encantadora Leonor. Buen ritmo le imprimes al relato y logras mantener la cuota de "suspense". ¡Ojo! No pierdas de vista este trabajo. podría desembocar en una nouvelle negra bastante interesante. Suerte con lo que sigue!!!
Aqui te esperamos todos.
Un Abrazo

Malvada Bruja del Norte dijo...

Esto está que arde Gloria! Ahora no tardes...¿eh?
Sí, yo soy la típica lectora repelente :-) Que le haremos si quiero más!

cristal00k dijo...

Bien, bien, muy bien! Gloritxu.
No se cuando me gustas más, si en prosa en poesía. Pero me gustas.
Te sigo guapísima!

En el 5º Anillo de Saturno dijo...

Y es que a veces encontramos más fácil lo que está en el último cajón que aquello que está,como dices,delante de nuestras propias narices.Lo importante es encontrarlo.Y no olvidar semejante belleza.

Un beso

alfaro dijo...

Lo he leído varias veces, gloria, ese inicio de la descripción de la casa...y ves la fotografía... y ya te da yuyu el misterio en medio de la noche,
pero llega eso de "un café entonces, encanto..." y me sonrío,y voy mezclando el misterio con las sensaciones, hasta llegar a ese final, de aquí está la pistola...y...oh, Leonor.
Es genial, fantástico, Gloria,me gusta mucho
enhorabuena.

R. J. Woolf dijo...

Vaya! hasta para una brújula del misterio esto es mucho... Clásico, me hiciste imaginar, el crepitar casi nervioso de la madera al abrir el primer cajón, el segundo; la frente perlada de un sudor frío y el corazón a merced de la quietud del quicio de la puerta ya que salieron pero para volver. Además no hay un escondite para un intruso, solo una salida.

Maravilloso, matizaste mi lluvia de verano.

Encantada,

(* dijo...

Linda Gloria, me encanta leer cosas que sé que nunca haría, como lo de entrar a hurtadillas en una mansión, como lo de ser detective, por ejemplo, porque entonces, al leerlas, me entran muchas ganas de hacerlas. Tú ya lo has hecho: crear una casa, con sus sillas, sus jarrones, sus cuadros... y ser detective que se cuela por la ventana, que se cuela entre las palabras. ¡Sigue!
Ah, me sumo a las amantes del detalle del café.

Un dulce beso.

Capitana dijo...

A veces vemos en nuestra mente una cosa tan bella que lo llevamos a la realidad y buscamos un ideal que no siempre existe.

Ahí está lo que Leonor no le quería contar, tarde o temprano tenía que saberlo, va por buen camino nuestro investigador.

Nuria dijo...

Hola Gloria, soy Nuria, de metaforacomovida!

Me he creado una cuenta nueva en blogspot, tan sólo te escribo para que lo supieras

Ah, y fantástico texto, pero eso como siempre! :)

Verbo... dijo...

Un momentito... busco café y regreso...

Verbo... dijo...

¿Cuánto puede hacer la imagen de una Leonor?

Besos G. ♥

gloria dijo...

TORO SALVAJE:
Muchas gracias, Toro... a ver cómo sigue... ay, sigo con el miedo, no creáis.
Besos.

SOL:
Gracias!! Me alegra que te guste que vuelva Leonor de cuando en cuando. A mí lo que me gusta es ver tu luz por aquí siempre.
Te abrazo.

FERO:
Puedes atreverte siempre que quieras, Fero, ya lo sabes, aunque sé que eres muy respetuoso y prudente, que también se agradece.
Me ha encantado que te encante, y espero que se mantenga el encantamiento en las próximas entregas.

FUSA:
Ay, preciosa, ahora me muero de la curiosidad por ese Cubano... Gracias por pensar en mí, en mis historias, gracias, sobre todo, por identificar al Zurdo y a todo lo demás como una Historia, como yo hago con tu Bergai y el mío (sin cometer la osadía de compararlos, por supuesto).
Sabes que también yo amo esos detalles que hacen de un personaje quien es... y el detalle del café... de pedirlo aunque fuera tarde... gracias, F., siempre y no me canso.
Un abrazo, preciosa, enorme.

MARCELO:
Y yo me pregunto, ¿habrá respuesta para alguno de todos esos interrogantes?
Bueno, aquí entre tú y yo, ahora que no nos lee nadie... sí, alguna respuesta habrá, pero también interrogantes nuevos.
(gracias...)
Un beso.

gloria dijo...

FOGEL:
Aunque con miedo aquí sigo... empeñada en que esta vez la historia sea más fuerte que yo y consiga un final decente, qué menos, ¿verdad?
Muchas gracias, querido Fogel.
Un beso.

MALVADA BRUJA DEL NORTE:
jajajaja
¿y si te digo que me acabo de atascar?
Sí, yo soy un intento de cuentista muy puñetera... ;-)
Un abrazo
(intentaré seguir, ya lo sabes, mil gracias)

CRISTAL:
Gracias, Cristalxu!! Mil gracias... sabes que yo a ti también, encanto, porque tu visión, tu física, y tu sinceridad me encantan.
Un abrazo enorme (gracias, otra vez)

EN EL 5º ANILLO DE SATURNO:
A veces ocurre, tú lo has dicho, pero cuando aparece ante nosotros ya no podemos perderlo de vista.
Muchas gracias por tus palabras y por tu visita.
Bienvenida!

ALFARO:
Ay... ¿si? Sigo con el miedo, Alfaro, aunque para qué me voy a repetir, si seguro que eso ya lo sabes... Me encanta que lo hayas leído así, con el yuyu, y con la intriga, y con la sonrisa (tan necesaria)... y Leonor al final...
Gracias, Alfaro!! Me has regalado energía para más Leonor, y espero que lo sigas disfrutando así.
Un abrazo enorme.

gloria dijo...

R.J.WOOLF:
Vaya... gracias... he leído tu comentario varias veces... me ha encantado tu forma de contarlo (iré a visitarte en cuanto pueda para seguir disfrutando maravillas)
Es un placer tu visita, vuelve siempre, estaré encantada.
Un saludo.

(*:
¿No te ocurre cuando estás escribiendo que sabes quién se detendrá en qué detalles, y al ser consciente te recreas en ellos como haciendo un regalo o un guiño? A mí me ocurre mucho... y sabía que F. y tú os detendríais un poco más a saborear el café... Me alegra mucho que haya sido así (gracias).
Sigo... despacio, con reticencias, pero sigo... después de todo te lo debo, ¿no crees?
Un beso muy dulce, Lunita.

CAPITANA:
Me parece que sí... que el detective ya sabía lo que estaba buscando, que ese cuadro sólo confirmaba sus sospechas... Seguirá el camino, mi reina.
Cómo celebro siempre tus palabras, ni te lo imaginas.
Un abrazo.

NURIA:
Ay, mi niña... ¡cuánto tiempo! Me alegra que hayas vuelto, iré a verte...
¿Todo bien?
Muchas gracias, es un placer leerte y que me leas.
Un beso.

VERBO:
¿Qué tal el café? (el mío delicioso, te acompaño ahora, quizá un poco tarde)

Muy buena pregunta... veremos cuánto puede llegar a hacer, Verbo querida, lo veremos.

Mil gracias.

Te beso.