viernes, 26 de septiembre de 2008

Volver a escribir



LA QUÍMICA ES VIDA Y PROGRESO. Utilízala como es debido.” Este es el slogan que veo cada mañana cuando entro en el laboratorio, encima de una enorme tabla periódica, el único cartel que cuelga de las paredes. El único entre otras cosas porque poco sitio queda para nada más. ¿El resto? Estanterías llenas de reactivos, encimeras con instalaciones experimentales y métodos de análisis puestos a punto, tacas llenas de material muy diverso, un armario de cristalera para el material volumétrico, un frigorífico donde se acumulan las muestras sin analizar, los pocos huecos que quedan debajo de las encimeras repletos de garrafas y bidones de más reactivos, una campana extractora en la que se agolpan más equipos para análisis, dos cromatógrafos de gases nuevecitos, un cromatógrafo algo más antiguo (por decir algo), sillas con ruedas por todas partes, y, finalmente, en la pared de las ventanas, la mesa de trabajo con cuatro ordenadores (sólo funcionan dos), un equipo de música con tocadiscos (para oír la radio), catálogos comerciales y libros de consulta (tesis, tesinas y proyectos fin de carrera, fundamentalmente) y más sillas con ruedas, éstas de oficina. Así se describe, muy brevemente, mi lugar de trabajo, el cual se encuentra, junto con otros dos laboratorios de análisis y uno de prácticas, en la planta baja de uno de los edificios de la Uex. Mi uniforme: una bata que debería ser blanca, cuyo color varía en función del día y de la zona de la bata (mejor no detallar más, tampoco es que me sienta orgullosa por esto).


La vida allí es más que apasionante, os lo aseguro, si bien es verdad que desde fuera no llama para nada la atención. La emoción está dentro, pero dentro del todo, dentro de cada vaso de precipitado, de cada reactor, dentro de cada taca, de cada recipiente de materia prima, dentro de cada cuaderno o cada ordenador. No es fácil describirlo, y hasta puede parecer absurdo, tengo que reconocerlo, pero es cierto. Es la fortuna del que trabaja en lo que le gusta. Un investigador (no sé si yo debería llamarme así todavía, para mí lo dejaremos en pseudo) sólo mira el reloj para controlar sus experiencias (antes llamadas experimentos), un investigador se exalta con cada dato y se angustia con cada mal resultado, un investigador pregunta y pregunta y pregunta y pregunta… creo que no hay mente más curiosa. No, no la hay, ni más paciente. Después de una larga carrera universitaria, tienes la suerte de entrar en un grupo de investigación, un grupo que ya lleva años en una determinada línea y de la que sueles saber muy poco. Comienzas a documentarte, a leer diversos trabajos, y artículos, muchísimos artículos, no se puede arrancar de cero. Y por fin llega el día que comienzas tu propia investigación (o continúas una anterior, es igual, la haces tú). Da mucho miedo, miedo a equivocarte, miedo a no saber tener iniciativa, miedo a no saber interpretar los datos, miedo a que no salgan las cosas como deberían… es todo terror. Sin embargo, una vez que comienzas, una vez que tu instalación está lista y pulsas el cronómetro toda la desconfianza desaparece, todos tus sentidos se concentran en lo que está pasando y cada muestra es una apasionante pista del resultado final. En bastantes ocasiones, preparativos, experiencia, análisis, etc. no sirven de mucho porque descubres que no ha ido bien. Pero no puedes detenerte, debes descubrir por qué no ha ido bien y volver a probar. Horas, un día o incluso varios. Siempre hay que continuar y siempre es diferente. Eso es lo más divertido. No hay mente más curiosa, más paciente, ni más optimista.

(esto último me ha hecho sonreír, porque el optimismo no es una de mis facultades precisamente, contrasta con mi carácter, supongo que hay una especie de equilibrio entre mi trabajo y mi vida)

Pero también tiene que hacer otras labores que se alejan de la experimentación y las matemáticas, y que son tan importantes como aquéllas pero menos satisfactorias, no todo es una fiesta: están los congresos donde expones tu trabajo; escribir artículos, revisarlos, rezar para que te los admitan, etc., porque es la única forma de demostrar que trabajas; las memorias de los proyectos para justificar tu financiación; conseguir más financiación para seguir trabajando, y un aburridísimo etc. Por eso, cuando a mí me toca una de esas rachas (porque además suele coincidir todo en el tiempo, no sé muy bien si a propósito o no), me concentro en ese slogan, me concentro en pensar que la emoción volverá pronto, la química es vida y progreso, la química es vida y progreso, la química es vida y progreso… y yo quiero seguir progresando, quiero vivir en mi trabajo.

Habrá quien no lo entienda, pero si no fuera por él, si no fuera por las buretas, las pipetas, las micropipetas, los hornos, los baños, las placas, las botellas, los erlenmeyer, los kitasatos, las peras, los septum, los filtros, las bombas, los trípodes, los viales, los equipos de análisis (maravillosos todos), las balanzas de precisión (o granatarias, que son muy útiles también), las probetas, los agitadores, los reactores, los tubos de silicona, las llaves, las tes, las nueces, las tuercas, las férrulas, la caja de herramientas (ya semidesnuda), los tubos de ensayo, los embudos, la centrífuga, el microondas, los cronómetros, las sondas de temperatura, los refrigerantes, las lámparas ¿ya he dicho los reactores? es que son muy importantes, y muchas cosas más, no sé qué haría.

Sé que muchos os habréis saltado el párrafo anterior, os perdono. Reconozco que ya parecía el “Un, Dos, Tres, responda otra vez” a la pregunta de: “Material de laboratorio”. Es verdad, pero fuera de las paredes del edificio, y más aún fuera de los límites del campus, hay pocas oportunidades de hablar de todo esto, hay pocas oportunidades de enumerar todas estas palabras, y como el resto, son palabras. Mi trabajo es tan aburrido como todos los trabajos, pero para mí es importante y merecía un pequeño homenaje.

P.D. Ha quedado un texto muy insustancial, quizás hasta pobre, pero esta vez no buscaba lo literario sino la forma de seguir hacia delante, y es este mundo el que consigue que mi vida no se resquebraje del todo. A partir de aquí estoy más abierta a nuevas inspiraciones, por tanto, gracias por vuestra paciencia.

P.D. 2. Inuit esta entrada no existiría sin ti, ya lo sabes, aunque espero que no te arrepientas ahora de habérmelo propuesto, je. Perdona porque no encontraba la clave de humor que me pedías, sólo me ha salido algo someramente descriptivo. Lo importante es que he conseguido el objetivo: volver a escribir. Gracias Petita Inuit.

12 comentarios:

Alfonso White dijo...

No te engañaré, yo soy de letras desde el día en que nací. En el momento en el que tuve que elegir entre "ciencias" y "letras", yo ya me aparté de la química; después, en el instituto hice el bachiller artístico, y finalmente, me decanté por la carrera de Historia, que acabo de terminar. Sin embargo, al leer tu texto he recordado mis clases de química, cuando tuve que aprenderme la maldita tabla periódica, y pienso que si hubiese tenido un profesor que nos dijese cosas como las que tu escribes, todo podía haber sido diferente para mí. No sólo disfrutas con lo que haces, sino que consigues contagiarlo a los demás.

Saludos.

gloria dijo...

Muchas gracias Mr.White, de verdad. Debe decirte que no están tan reñidas como pueda parecer "letras" y "ciencias". Yo personalmente tuve una temporada en la que echaba muchísmo de menos las letras, hasta llegar a arrepentirme incluso del camino que tomé, lo mucho que he dejado de aprender, todo lo que habría mejorado mi perspectiva literaria si mi camino hubiese sido otro... Pero tampoco sabría lo que ahora sé del campo científico (que es muy poco créeme). Hoy en día intento compaginar ambos mundos, pasito a pasito, y vosotros me ayudáis mucho con el más alejado a mis conocimientos.
Gracias de nuevo.
Saludos.

elshowdefusa dijo...

Estoy indignadísima ahora, jajaja. Te había escrito un comentario y me ha dado error... he tirado hacia atrás y ya no estaba. Intentaré recomponer los pedazos que quedan en mi mente:

Sí, yo también soy de letras, pero entiendo perfectamente esas sensaciones que desccribes. Por empatía. Cambiando las pipetas por libros, los experimentos por lecturas de metáforas poéticas y los frigoríficos por bibliotecas. Me ha gustado sumergirme en tu mundo, Gloria, conocerte por tus pasiones... saber qué es eso que te llena, tu entorno, de lo que formas parte. Y me ha gustado mucho eso de la mente... me ha gustado muchísimo. Es verdad que no hay mentes más curiosas, pacientes y optimistas. Las habrá más curiosas, más pacientes y más optimistas... pero las tres cualidades sólo se dan en las vuestras.

Eres tan especial, querida Gloria...

alfaro dijo...

Es apabullante y apasionante, yo no me he saltado nada, yo soy de letras puras puras pero siempre me han gustado las matemáticas y la química no tanto pero me gustan los colorines de la tabla periódica y el chiste malo de la kk,
Luis Matin Santos, fue médico y ya ves nos ha dejado un libro que todos estudiamos..."Tiempo de silencio" por no hablar de J.Benet
el de "Volverás a región", así que no desesperes y escribe, escribe y escribe
muchos besos.
No está reñida una cosa con otra Gloria, se complementan...
Me ha encantado tu mundo

Inuit dijo...

Hola Gloria,
Ahora nos tendrás que hacer preguntas de comprensión, a ver si lo hemos entendido bien,jaja.
Oye, esos azulejos los podías decorar con gomets de colores o hacer dibujos con rotuladores permanentes para que fuese un mundo de paredes más agradables.Ya que trabajáis podríais trabajar con mas alegría en el entorno. ¿Ya tienes sillas ergonómicas para tu espalda.
Muy interesante este mundo que me hace pensar en la reclusión monacal del investigador.
Inuis

Malvada Bruja del Norte dijo...

Pues a mí me ha parecido emocionante...inmediatamente he pensado en CSI..¿y sabes? cuando te toque una época rollo de elaboración de informes piensa que siempre podrías utilizar algo de tus sensaciones y tu entorno para escribir un texto...
Gracias por dejarnos conocerte un poco más :-)

(* dijo...

Pues mira, Gloria, para nada de nada me has aburrido, y te he leído desde el principio hasta el final, porque (creo), independientemente de si uno tira por las letras o las ciencias (que como dice Alfaro, es verdad, se comlementan), lo que subyace en este texto es la ilusión, que es algo que puede darse en muchos campos y que, por otro lado, muy poquita gente sabe conservar y alimentar. Si te digo que me has emocionado no miento (yo, que ando en medio de un paréntesis en busca de esa emoción que tú hoy nos has entregado). Me satisface saber que hay gente que disfruta de su trabajo. Eso es un gran privilegio, Gloria. No lo pierdas nunca.

Dulce besitos.

gloria dijo...

Sois geniales, todas, y me alegra infinítamente que os haya gustado esta pequeña divagación de lo que es mi trabajo, y el de muchos como yo claro. Intentaré responderos a todas sin repetirme demasiado.

FUSA:
Vaya, qué pena lo de tu primer comentario. Aunque este me gusta tanto como todos los que dejas en mi pequeño espacio. En realidad he contado muy poco, pero lo suficiente para que, como tú dices, se comprenda mi entorno, lo que me llena, unos días más que otros. En cuanto a lo de las mentes, gracias por haberte fijado! Me salió sobre la marcha, nunca lo había pensado hasta que lo escribí, pero creo que se acerca bastante a la realidad. El optimismo es lo que más me cuesta para ser una investigadora completa, por eso lo pseudo.
Tú también eres muy especial Fusa... ¿qué tal tu fin de semana? ¿volvió vacía la maleta?
Un abrazo enorme.

ALFARO:
¿De verdad no te has saltado nada? Me alaga, gracias. Y tienes razón, la verdad es que no era muy consciente de la de gente de "mi mundo" que se convierte en un interesante escritor... gracias! Nunca llegaré a ese nivel, claro, pero me gusta la idea de poder intentarlo, así es que seguiré escribiendo ¿por qué dejarlo?
Un besazo Alfaro.

INUIT:
¿Preguntas de comprensión? Jamás. Cada uno que lo imagine como quiera, que entienda lo que le apetezca, además no he llegado a ese punto de docencia, y aunque también es una labor increíble no me encuentro yo precisamente preparada, je. Me gusta tu idea de lo de las paredes... voy a ver qué se puede (y que me dejan) hacer con estos azulejos. Las sillas muy ergonómicas no es que sean, aunque las hay peores, pero no te imaginas cuánto las odio cuando se me cruzan por medio si entoy con algo peligroso en las manos... Un caso. Muchas gracias por todo Inuit.
Besitos desde mi reclusión particular.

MALVADA BRUJA DEL NORTE

gloria dijo...

MALVADA BRUJA DEL NORTE:
Perdona! Me ha pasado algo parecido a lo de Fusa y se ha cortado el comentario, vaya mala pata! Pero lo arreglo enseguida.
Me alegra que te haya parecido emocionante porque sí que lo es, aunque no como en el CSI precisamente, además debo decirte que en el gremio no les tenemos excesivo aprecio, aunque supongo que es normal. A los médicos debe sucederles parecido con "Hospital Central", je. Bueno, he entendido a lo que te refieres, y sí es genial estar siempre expectante con lo que vaya a suceder hoy. Prometo intentar aprovecharlo todo para más textos.
Un abrazo brujita.

(*
Me alegra que no te haya aburrido Luna. Y es cierto. Tengo muchísima suerte, muy pocos contamos con el privilegio de trabajar en algo que nos ilusione, porque quizás esto no es más que un trabajo normal, pero es que me encanta. No perderé esa emoción, y ojalá tú salgas pronto de ese paréntesis, y eso signifique que has encontrado lo que verdaderamente te llena.
Un abrazo querida luna

elshowdefusa dijo...

Sí, sí. Lo sé. Lo he leído y me ha encantado, Gloria, no sabes cuánto. Ahora te toca esperar a ti porque pienso corresponderte como mereces. Un millón de gracias, de verdad.

gloria dijo...

FUSA:
No me des las gracias porque no hay nada que agradecer. Lo hice por mí, je, aunque no puedo negar que me alegra que te haya gustado. Uf ahora la que se muere de la impaciencia soy yo, jejeje.
Un abrazo

Elisa Arias dijo...

Ummm Gloria, qué apasionante es nuestro mundo en el laboratorio. A mi me encanta ver los botes ordenaditos, el olor punzante y agrio de la orceína acética, los botes bien ordenaditos en los estantes y lo que apesta el formol...mi bata ya no es blanca por el uso, tiene una gran mancha de rojo congo en la manga y otra de verde malaquita que no se quitan cuando la lavo...son marcas de guerra, jejeje, que quiero conservar.