martes, 2 de septiembre de 2008

Deberes...

Estoy tan abrumada por los asuntos pendientes que no sé ni por dónde empezar, pero he de hacerlo, he de hacerlo porque este cuaderno es más mi lugar que ningún otro, y si abandono mi lugar… ya sería demasiada dejadez en mi persona.

Me gustaría no extenderme demasiado, es un propósito que siempre me hago cuando comienzo a escribir, pero esta vez me va a costar más que de costumbre porque no quiero dejar nada en el olvido. Así, queridos amigos, os ruego paciencia entre mis divagaciones pues son las únicas que me proporcionan algo de disciplina en mi ya muy viciada costumbre de escritura. Esta bien, no más rodeos.


Primero a ti, Bruja del Norte. Para agradecerte ese premio de Proximidade (que temo no merecer, por cierto) algo especial:




Eres tú, ésta es tu sonrisa, pícara y sensual. ¿Malvada?, quizás, aunque yo no lo creo. No puedo imaginarte malvada, te imagino serena, ideando un nuevo hechizo con tus ojos ocultos baja el ala del sombrero para que no nos demos cuenta. Te sospecho conjurando un nuevo sueño sobre Gerard, o para él tal vez. Te intuyo danzando en los bosques de nuestra imaginación, animándonos a dejar fluir nuestros mundos. Tus historias están repletas de magia y sólo una hechicera como tú podría emanar tanto encantamiento. Gracias por el premio querida bruja…


Y ahora algo que tenía guardado desde hacía algún tiempo y que he decidido desempolvar:


“Tracé la línea divisoria entre tú y yo, y no me arrepiento. No podía seguir soportando el delirio de tus obsesiones, me asfixiaba con sólo mirarte, y tú sin darte cuenta… ni siquiera sospechabas cuán hondo era mi sufrimiento. ¿A caso te detuviste un solo instante a observarme? Llegaste a repugnarme, y sí, de eso sí me arrepiento, no debí dejar que llegara tan lejos. Decidiste no verme sino imaginarme, preferiste mentirme y engañarte, elegiste un camino peligroso por el que me empujaste a acompañarte. ¿Por qué? ¿por qué? ¿por qué? Sólo sabías hacer esta pregunta. Y era tan obvio… tan abrumadoramente evidente. Pero no puedo culparte de todo, no creas que soy tan injusta, yo tengo la culpa de haber estado ciega, yo tengo la culpa de haberte seguido, yo tengo la culpa de haberte apoyado, yo soy culpable de haberte querido.

Me recuperé hace mucho tiempo, pero me costó demasiado. Cuando por fin abrí los ojos prácticamente había desaparecido mi vida, era un fantasma rondando a tu sombra que casi había olvidado su nombre. Tuve suerte, poco más habría sido demasiado tarde para resucitarme. Y después de tanto tiempo, de tanto esfuerzo, no has desaparecido por completo, sigues persiguiéndome en sueños, sigo asustada por si apareces, sigo teniéndote miedo. Sabes que tengo razón, lo sabes. Sí, sólo fueron dos o tres guantazos los que recibí en muchos años de convivencia, sólo dos o tres guantazos, sólo tres o cuatro patadas, sólo diez o quince agarrones, sólo veinte o treinta forcejeos, sólo cincuenta insultos…

¿hablamos de las vejaciones? No, no voy a seguir, no son necesarios los detalles, sabes de lo que hablo, pero prefieres olvidarlo, bien, yo aún lo intento.

Tuve suerte, tengo suerte, y a pesar de estar viendo el rencor por todas partes en estas palabras, no es exactamente eso, porque ni siquiera te odio, maldita sea, no puedo hacerlo. Esta carta es una recomendación de mi psicóloga porque dice que lo llevo todo dentro, dice que aún no te he dicho todo lo que siento, dice que por eso me persigues en sueños. Y que si te escribo entonces podré odiarte, pero no puedo. Es muy difícil. Yo estoy viva, yo no he tenido que ir ni una sola vez al hospital, no merezco quejarme, yo tuve suerte, no como ellas. No quiero odiarte, sólo olvidarte, no quiero estar aquí, porque ellas han sufrido más que yo y no me lo perdonan, piensan que les tengo lástima porque tuve suerte, pero no es cierto, les tengo envidia. Sus heridas se ven, no hace falta explicar nada. Y no me entienden, no creen que por dentro mis heridas sean como las suyas porque tuve suerte. No es que tú fueras mejor que los demás, es que yo tuve suerte. En eso sí tiene razón mi psicóloga.”

8 comentarios:

Nuria dijo...

Vaya, me has dejado asombrada. Es increíble cómo te has metido en la piel del personaje (porque deseo que el relato no se base en una experiencia personal, por dios) y cómo haces que, de alguna manera u otra, lo narrado nos llegue al alma.

Un fuerte abrazo =)

elshowdefusa dijo...

Precioso detalle que has tenido que la "Malvada" Bruja del Norte, tan precioso como el que ella tuvo con nosotras. Entre tu magia y tu sensibilidad, da gusto estar en medio leyendo.

Y de la carta que has decidido desempolvar no quiero decir nada... porque precisamente tengo muchas cosas que decir. Me ha gustado muchísimo tu retorno, Gloria, no te vayas más... que aquí muchas cosas cobran sentido. No sólo tuyas.

Un abrazo enorme.

elshowdefusa dijo...

Quise decir entre su magia y tu sensibilidad, aunque la equivocación tampoco iba muy desemcaminada.

Malvada Bruja Norte dijo...

Muchísimas gracias Gloria...yo también te pido como Fusa, que no tardes mucho la próxima vez...aunque ya sé que es complicado equilibrar todos nuestros diferentes YOES...

En cuanto a la carta, no sé si es realidad o ficción...pero lo que si te digo es que tiene mucha fuerza. ¿Has pensado en presentarla a algún concurso de relato corto?
Un beso enorme, mi hada...

gloria dijo...

NURIA: Me alegro que te haya gustado. Pensé mucho si escribir esto o no porque me parece un tema muy delicado, supongo que por eso lo tuve guardado tanto tiempo. Y luego pensé que por qué no contarlo. No es una historia puramente real, pero es una historia, y como todas. Merece ser contada. Gracias por tu visita. Un beso.

Fusa: A mí también me alegra haber vuelto. Lo necesitaba. Os echaba de menos. Y sabes bien que me empujó tu comentario en la entrada anterior. Ya estaba bien de tanto insomnio no? En cuanto a la carta... es difícil de comentar incluso para mí. Tiene una segunda parte, porque nunca me ha gustado quedarme a un lado de la historia, pero no sé si seguirá cogiendo polvo. Intentaré no faltar tanto tiempo Fusa, por egoismo más que nada, os necesito. Así que espero que vosotros tampoco os vayáis. Un beso enorme.

MALVADA BRUJA DEL NORTE: Espero que te gustase, sólo quería tener un pequeño detalle contigo. No creo que presente la carta a ninguna parte, no sé, pero me alegra que te haya causado buena impresión. Me tomo muy en serio vuestros comentarios, porque para mí vosotros tenéis mucha más fuerza y talento. Gracias, de verdad. Un fuerte abrazo. (P.D. Me ha hecho ilusión lo de hada)

San Tiago dijo...

¡Que bonita prima! ¡Me encanta!

A ver cuando publicas la segunda parte de la carta.

Inuit dijo...

Muchas gracias por tu visita y por tu comentario en Inuit.
Auroras resplandecientes.

gloria dijo...

SAN TIAGO: Hola primo, por fin un comentario tuyo, jeje. Puede que la segunda parte llegue pronto. Un beso.

INUIT: Gracias a ti también Inuit, de lo único que me arrepiento es de haber tardado tanto... Pero poco a poco me voy poniendo al día. Un abrazo