martes, 5 de agosto de 2008

La casualidad

Qué juguetona es a veces la casualidad. Ayer escribí a Fusa en su show sobre la sensación que produce encontrarte con libros viejos y redescubrirlos con nuevos ojos, y hoy ha aparecido en mis manos, mientras buscaba una foto, un texto a máquina que escribí yo misma hace ya 10 años (Julio de 1998, recién cumplidos mis dieciséis):



"A lo lejos se oían los primeros sonidos del alba, perezosos, distraídos, distantes, como ella ahora, observando su figura en el espejo de su habitación tras una larga noche de insomnio. Dos ligeras sombras hacían compañía a sus ojos, delatadoras crueles de su delirio, de aquella preocupación dolorosa que le revolvía lo más profundo de sus entrañas. Su cabello, tan negro como sus ojos, como su tez y como ella misma, le caía por los hombros del mismo modo que aquel que se abandona a las caricias: entregado, satisfecho. No podía seguir mirando, no podía seguir respirando, no podía..."

Ahí termina. No recuedo qué fue lo que me interrumpió y, como podréis suponer, tampoco recuerdo cómo continuaba la historia. ¿O quizás sí? Algunas cosas permanecen intactas en nuestro interior incluso diez años después. Lo que no tengo es mi máquina, cómo la echo de menos de repente, puede que la busque entre los trastos, puede que la recupere, puede que continúe la historia, puede que comience una nueva, o puede que no haga nada y que pasen otros diez años...

5 comentarios:

elshowdefusa dijo...

Pues la casualidad ha querido, también, que ayer visitara yo un mercado improvisado en el centro de Barcelona de antigüedades. Me enamoré de una máquina de escribir preciosa. Bueno, y de mil cosas más. A ver si subo un día la foto con algún relato... ése será mi regalo para ti. Me encantó tu poema y me encanta este principio de historia... ojalá sí o sigas. Tu máquina de escribir también lo será del tiempo.

Un beso, Gloria.

Alfonso White dijo...

Es impresionante cuando sin esperarlo, encuentras algo tuyo que ni recordabas que tenías o que habías hecho. A mí no me gusta esa sensación. Hace poco un amigo me mostró unas fotos que nos habían hecho a los 17 años, y tuve que apartar la mirada. En fin, me ha gustado mucho descubrirte y leer tu artículo.

elshowdefusa dijo...

Tú ni ibas a notarlo, pero debes saber que ahora, cuando me escribas (y si consigo conexión allí, yo lo mismo), estaré muchísimo más cerca. Venía a despedirme de ti, Gloria. Me voy unos días de vacaciones con mis abuelos, a Badajoz, a un pueblecito. Cuídate mucho, nos vemos a la vuelta.

Un beso.

temorcomoagravio dijo...

Hace poco sentí yo ganas de escribir con máquina, pero no tengo, por lo que me conformo con el papel y el bolígrafo, o en su defecto, el teclado. Pero no sé cómo hago, que siempre escribo canciones en papel, y los textos en el ordenador.

Me ha gustado eso de que echases una vista atrás, pero yo si echase diez años atrás la vista casi no sabría escribir, tenía siete años hace diez.

Un abrazo, y te agrego al blogroll.

Marcelo dijo...

Hace cosa de un par de meses me sucedió algo parecido. Encontré en medio de trastos viejos un par de cuentos escritos a máquina y los subí el 6 de octubre como "viejas palabras"
Y las tuyas están bien así. Hay veces que no contamos historias con principio y final, sino sólo el retazo de una historia, una foto en la vida de alguien...Me gustó así!